Comienzan a ocurrir cosas extrañas. De un día para otro, aparecen unas esferas en el cielo y cualquiera que salga a la calle, es absorbido por las mismas, igual que con los coches y otros vehículo. Nadie sabe dónde van, pero viven con el temor de salir de casa. Josh está atrapado con su padre y aunque éste intenta que su hijo mantenga la calma, a veces es imposible. Josh no sabe dónde está su madre, puede que viva o puede que muerta. Primero desapareció la cobertura, luego la electricidad, seguida del agua y finalmente las baterías. El marcapasos del padre de Josh está dejando de funcionar. El joven tendrá que tomar una de las decisiones más difíciles, se lo está jugando todo. En otro lugar, muy lejos de allí, la madre de Megs fue a una entrevista de trabajo y todavía no ha vuelto. Está sola en su coche, encerrada. Tiene hambre y sed, apenas queda comida. Pero muy pronto se da cuenta de que el único lugar donde puede estar a salvo es el coche. El aparcamiento del hotel está siendo saqueado y como no se mueva pronto, se quedará sin nada. Cambiar de hogar no es tan fácil como parece, Megs está siendo perseguida en todo momento y si algo malo ocurre, pierde más que su vida.
Nos encontramos frente a un libro que nos invita a reflexionar en profundidad. No sólo en relación al planeta y los recursos (que también), sino en relación a nosotros mismos, POD lleva a los diferentes personajes al límite, haciendo que una decisión que en condiciones normales es una tontería, se convierta en la solución a un gran problema.
Josh y Megs tan solo son niños, pero el lector es capaz de ver cuánto cambian a lo largo del libro. Son nada más unos días, pero esas horas, esos minutos y esos segundos viviendo con miedo y desesperación, hacen que crezcan de golpe.
El libro está dividido en capítulos, uno cada día, escrito por sus respectivos protagonistas, Josh y Megs. Nos cuentan las mismas cosas, pero de forma diferente. Si hay algo que me ha sorprendido gratamente es ver que a pesar de refererirse a lo mismo, Wallenfels es capaz de mostrarnos la visión de Josh y la de Megs, cosa que nos hace creer que los verdaderos narradores son los dos niños.
Se trata de un estilo sencillo, muy descriptivo, pero a la vez con una temática dura y difícil. Aunque pueda parecerlo, no es un libro para niños, es un libro que nos ayudará a pensar y a darnos cuenta de todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
El final es impresionante, sorprendente, increíble. Y no es apto para todos
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